Elsa Schiaparelli - La extravagancia hecha diseño.



Ojeando una conocida revista de moda y actualidad, me encuentro con la sorpresa de la vuelta de Lacroix a las pasarelas. Sorpresa por dos causas; el regreso de Lacroix, después de cuatro años de ausencia, a la alta costura y la vuelta con un diseño para la firma Schiaparelli aportando una colección que homenajea a la excéntrica diseñadora, retomando el universo surrealista de Schiaparelli, su amor por el arte y la moda. No vamos a hablar de ella como uno de los referentes de la moda de la primera década del siglo XX sin más, sino comentar la aportación en cuanto a moda y arte nos dejó, y más detalladamente, el surrealismo.

Elsa Schiaparelli, nace en Roma en 1890 en el seno de una familia acomodada y liberal. Su pasión por la moda llegó tras asistir a una fiesta en París para la cual, al no tener vestido de noche apropiado se hace el suyo propio enrollándose un trozo de tela sujetado con un broche. Se casa muy joven y se muda a vivir a EEUU, es en New York en 1921, una vez abandonada por su marido, dónde se hace un hueco entre la modernidad y el mundo del arte de la ciudad, rodeándose de artistas surrealistas y dadaístas. Una vez en Europa, e instalada en París, realiza en 1927 su primera colección de prendas de punto inspirada en el mundo del deporte llamada “Pour le sport” alcanzando gran repercusión en el momento hasta los días de hoy. Con esta colección tubo tal éxito que se traslada a la que sería la Schiap Shop, en la Plaza Vendome, tienda reabierta el pasado verano con el nombre de Maison Schiaparelli.


Elsa nunca fue una mujer discreta, consciente de su personalidad, lo aplicó a todos los ámbitos; desde el diseño de ropa hasta sus sombreros imposibles, su color rosa Shokin y sus colaboraciones con artistas surrealistas hicieron de ella una diseñadora con mucha importancia en su momento histórico. El día que Salvador Dalí y Elsa Schiaparelli se conocieron la moda da un giro inesperado; la materialización del vínculo que une la moda y el surrealismo, de esa unión surgen las piezas tan inolvidables como imposibles, una muestra de ellas el vestido de noche llamado “Tear” (lágrima) el vestido Skeleton, el famoso Shoe hat (sombrero zapato) vestido Lobster (vestido langosta) o el abrigo escritorio. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Schiaparelli emigra a New York y no regresó hasta el final de la contienda, donde se encontró un París dominado por la austeridad, con nuevos diseñadores como Dior “New Look! y Chanel, con unos diseños propios de una sociedad que lloraba los horrores de la guerra, que tenían más aceptación que los suyos, en 1954, se retira de la moda y cierra su tienda, cediendo el testigo a Coco Chanel. Muere en París en 1973, ya alejada de la moda. Primero fue el Metropolitan Museum de New York y su exposición “Schiaparelli and Prada: Imposible Conversations” y ahora es el turno del francés Christian Lacroix, que tras cuatro años de ausencia de las pasarelas regresa a la alta costura con una deslumbrante colección homenaje que “reviven”, si es que alguna vez murió, a ELSA SCHIAPAELLI.


Schiaparelli by Christian Lacroix Couture Fall 2013


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