GEMMA CUERVO - BELLEZA, INTELIGENCIA Y AMOR EN UNA VIDA DEDICADA AL MUNDO DEL ESPECTACULO



La actriz Gemma Cuervo cumplirá 60 años de profesión en 2016; unos años dedicados intensamente al teatro, a la televisión y en menor medida al cine. Una carrera que comenzó en 1956 en el Teatro Español Universitario de Barcelona con ‘Los amores de Don Perlimplín con Belisa en su jardín’ de Federico García Lorca, y que con las series ‘Aquí no hay quien viva’ y ‘La que se avecina’ recibió masivamente el reconocimiento del público y de la crítica. Entre medias una trayectoria profesional de enorme valía, con grandes hitos escénicos, premios importantes, una compañía teatral llena de exquisiteces, grandes trabajos en televisión y una película memorable de Fernando Fernán Gómez ‘El mundo sigue’ que, 52 años después de ser censurada y con un estreno casi fantasma, se ha reestrenado en España, gracias a A Contracorriente Films, con una versión remasterizada digitalmente; en Madrid se puede seguir viendo en los Cines Verdi hasta el jueves 6 de agosto.


Su “enorme afición al mundo del arte y de la ensoñación” le acercó a la interpretación y en 1959 debuta profesionalmente en el Teatro Lara de Madrid con ‘Harvey’ dirigida por Adolfo Marsillach; después llegó José Tamayo y le contrató para la compañía Lope de Vega. Shakespeare, Pirandello, Esquilo, Molière, Calderón de la Barca, Valle-Inclán o Buero Vallejo son algunos de los autores a los que les regala su fuerza y su carisma, y precisamente es Buero Vallejo quien le unirá sentimentalmente a Fernando Guillén, que también trabajaba para Tamayo, en ‘Un soñador para un pueblo’ (1960). Un flechazo que terminó en boda seis meses después y que les uniría hasta la muerte del actor en 2013.

Tengo un gran respeto y una profunda admiración por todos aquellos actores y actrices que en la década de los cincuenta, sesenta y setenta, trabajaban a un ritmo imposible de asumir hoy en día. Dobles funciones, semanas ininterrumpidas de trabajo, teatro, cine y televisión en un mismo día, giras de tres y cuatro meses sin volver a la ciudad de origen, una censura atroz, grandes repertorios, y además conciliándolo con una vida familiar en plena dictadura franquista. Gemma Cuervo y Fernando Guillén lo hicieron y también crearon una compañía propia llevando a cabo producciones de autores del nivel de Pinter, Edward Albee, Jean Paul Sartre o Noel Coward, arriesgando cuando pocos lo hacían y acercando al espectador una mirada un poco más inteligente de lo que se acostumbraba a ver. La compañía recibió el Premio Nacional de Teatro y tuvo grandes éxitos pero con la huelga de actores hubo que disolverla. La actriz confiesa que “hubo que trabajar mucho para pagar lo que se debía, pero las huelgas son así, y se ganó para el colectivo”. ‘El malentendido’ de Camus en 1969 fue su primera producción y en 2013 su hija Cayetana cumplió el sueño de interpretar el papel que en su día hizo su madre. Un trabajo valiente y poderoso que se pudo ver en el Teatro Valle-Inclán de Madrid.


En 1963 Gemma Cuervo rodó ‘El mundo sigue’ que podría haber sido un gran espaldarazo para su carrera cinematográfica pero la censura la machacó y acabó estrenándose dos años más tarde en el cine Buenos Aires de Bilbao. “Hubiera sido la película que me habría lanzado. Truncó mi carrera cinematográfica. Sí, luego hice mucho teatro y televisión, pero un personaje como ese en la gran pantalla jamás lo repetí”. Una interpretación desgarradora y de gran atractivo visual en una obra de culto, crítica y adelantada para su época. “Habla de miseria moral, de podredumbre, de avaricia… Pero es que es lo que rodeaba a nuestro país en ese momento, tanto en Madrid como en Barcelona y otras ciudades, era así. Mi generación vivió aquel ambiente”.


Revisando los trabajos de la actriz en televisión durante los años sesenta me sigue impactando la cantidad de Estudio 1 y dramáticos que realiza sin abandonar el teatro. De todos ellos memorables son ‘Las brujas de Salem’ (1965) de Arthur Miller, junto a Tina Sainz, Irene Gutiérrez Caba o Conchita Goyanes, por el que recibió el Premio Nacional de Televisión, ‘Fuenteovejuna’ (1967) de Lope de Vega y ‘Tea Party’ (1965) de Harold Pinter con Fernando Rey de protagonista.


En décadas posteriores siguieron llegando los éxitos y los grandes proyectos que reforzaron la fama y la profesionalidad de la actriz. Jose Luis Gómez dirigió ‘Bodas de sangre’ de García Lorca en 1985 y gracias a esa producción podemos disfrutar de una de sus maravillosas interpretaciones. El personaje de la madre le reportará grandes críticas y la posibilidad de trabajar con unos jóvenes y actualmente consagrados Blanca Portillo, Helio Pedregal, Jorge de Juan o Kiti Mánver. En mi querido Teatro Alfil también trabajó en 1994 representando los monólogos de ‘Tres idiotas españolas’ de Lidia Falcón.


En 2011 y después de diez años sin pisar los escenarios nos regaló su particular visión de ‘La Celestina’ de Fernando de Rojas; “le dimos una interpretación distinta. Es una mujer más del Renacimiento que de la Edad Media, no es la vieja harapienta sino la alcahueta elegante que entra por la puerta principal en los grandes palacios”. Su última aparición en los escenarios hasta la fecha.

Más de ochenta obras de teatro, grandes autores, éxitos importantísimos, más de treinta películas (‘Vente a Alemania Pepe (1971) o ‘Señora doctor’ (1973) entre las más populares), e infinidad de programas y dramáticos para televisión (‘Historias para no dormir’ o ‘Médico de familia’) y por supuesto su gran comicidad en sus dos últimos trabajos para televisión, han consagrado la carrera de Gemma Cuervo. Premio Ondas en 1967 como mejor actriz de TVE, mejor actriz de la temporada 1982-83 en México por su trabajo en 'Orinoco' de Emilio Carballido, Premio Ercilla 2012 a toda una vida dedicada al mundo del espectáculo o los ya citados Premios Nacionales no son otra cosa que el cariño y el reconocimiento del mundo del espectáculo por un trabajo que ha dado tanto, que ha hecho felices a muchísima gente y que además es ejemplo de esfuerzo, valentía y coraje.


Termino citando un fragmento de una entrevista que AISGE le realizó hace un tiempo la actriz. “¿Cómo le llenó el teatro humana y profesionalmente? A mí el teatro me ha subyugado física y cerebralmente. Mi bioquímica está determinada por el teatro. Llevo desde el año 56 hasta hoy entrando en cuatro personajes al año. No he parado nunca. No podíamos parar. Somos una familia muy corta, tanto por parte mía como de Fernando, y eso suponía que el apoyo externo era casi inexistente”.

Gemma ha cumplido el sueño de ver estrenada ‘El mundo sigue’ como se merece y yo deseo que algún director la rescate para el cine regalándole un gran personaje. Mi enhorabuena a la familia Guillén Cuervo por el trabajo exquisito de cada uno de ellos.


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