'LA RESPIRACIÓN' EN EL TEATRO DE LA ABADÍA - EL GRAN REGALO DE ALFREDO SANZOL



Alfredo Sanzol ha vuelto al Teatro de la Abadía tras el éxito que tuvo el año pasado con 'Edipo Rey’ de Sófocles, y lo ha hecho con ‘La respiración’. Nagore (Nuria Mencía) se siente perdida desde que hace un año se separara de su pareja, con el que había convivido durante quince años y con el que comparte una hija, y es consciente de la crisis en la que está sumergida. Su madre (Gloria Muñoz) le sugiere que se deje llevar por una fantasía y que empiece a descubrir otras posibilidades para que no se quede aferrada a un solo recuerdo. En esa fantasía conocerá a un profesor de yoga (Pietro Olivera), su hermano fisioterapeuta (Pau Durá) y su hijo que es preparador físico (Martiño Rivas) además de la novia de éste (Camila Viyuela). Un viaje que se inicia con el miedo a la soledad, la asfixia que produce la pérdida de la afectividad cotidiana, y que termina con la recuperación del bienestar. Estamos ante una comedia dramática según Javier Vallejo (El País), una alegre comedia tristísima según Juan Ignacio García Garzón (ABC) o la comedia más romántica de Alfredo Sanzol como la definió Rocío García en su crítica para El País. ‘La respiración’ es eso y mucho más. Divertida, alocada, lúcida, triste, dolorosa, brutal y rotunda. No se la pierdan y juzguen ustedes mismos. Hasta el 28 de febrero en el Teatro de la Abadía de Madrid, y si están agotadas la podrán disfrutar el 18 y 19 de marzo en el Corral de Alcalá.


Alfredo Sanzol escribe y dirige su comedia más autobiográfica. “Cuando me separé hace un año el dolor era tan grande que no me dejaba respirar, y creo que la falta de aire me tenía en un estado de alucinación. Esta comedia ha sido la manera que he tenido de volver a la realidad, de aceptar la nueva situación, y de ir reencontrándome con la alegría poco a poco. 'La respiración' habla de la facilidad, o no, de asumir cambios vitales. También habla del carácter excluyente y posesivo del amor frente a una energía más abierta, compartida. Es la primera vez que Sanzol desarrolla el texto en estrecho contacto con los actores del reparto, a partir de improvisaciones realizadas en varios talleres, “hay mucho de los actores en esta historia, mucho material inspirado en ellos”. El director mantiene a todos ellos en escena tejiendo una red de relaciones familiares y afectivas, mezclando los planos, la realidad de la propia fantasía, entrenando a la protagonista para enfrentarse a la realidad. Todos los actores están fantásticos, pero Nuria Mencía realiza una interpretación sobresaliente, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados desde sus primeros trabajos en la Compañía Nacional de Teatro Clásico. También sorprende Gloria Muñoz, magnífica actriz con una extensa carrera y recordada por todos gracias al enorme éxito reciente de ‘El señor YE ama los dragones’ de Paco Becerra.


Desde que en 1999 dirigiera ‘Como los griegos’ de Steven Berkoff , y el espectáculo fuera nominado a mejor espectáculo revelación en los Premios Max del año 2000, la trayectoria de Alfredo Sanzol no ha dejado de ofrecer textos lúcidos, llenos de humor, complejos pero al mismo tiempo repletos de cotidianidad. Son cinco los actores clave en su trayectoria, Juanan Lumbreras, Eva Trancón, Lucía Quintana, Natalia Hernández y Paco Déniz. ‘Carrusel Palace’ (2000), ‘Couscous y churros’ (2001), ‘Risas y destrucción’ (2006) en el que se incorpora Elena González, ‘Sí, pero no lo soy’ (2008) también con Pablo Vázquez o ‘Días estupendos’ (2010) son y serán títulos inolvidables. Luego se han ido sumando las actrices de T de Teatre en ‘Delicadas’ (2010) y ‘Aventura!’ (2012), Nuría Mencía en ‘En la luna’ (2011) o la magnífica Sandra Ferrús en ‘La calma mágica’ (2014). Actores de gran personalidad que siempre están brillantes en todos los proyectos que participan. Un lujo para cualquier espectador.


Marcos Ordóñez escribió, hace ahora un año, para la Fundación Juan March, una semblanza sobre Alfredo Sanzol en la que destacaba en cuatro puntos las estrategias del director y dramaturgo. 1) su gusto por la gente corriente y fabulosa, a la que contempla “en redondo”, con sus grandezas y miserias, con humor y poesía, con ligereza y secreta hondura. 2) su talento para trazar retratos completos y complejos en pocos minutos y, abatiendo nuestros prejuicios, hacernos comprender puntos de vista que quizás hubiéramos considerado indefendibles. 3) su capacidad para la detección de turbulencias subterráneas, y su forma de construir situaciones cómicas de las que brota una amenaza creciente, sin que podamos prever hacia qué lado se decantará la balanza. 4) su forma de abrazar los riesgos de la sutileza, del avance lateral, del atreverse a huir de lo esperado (y lo esperado suele ser la trepidación sin tregua que parece exigírsele hoy a la comedia). También me gustaría rescatar algunos fragmentos de la conferencia que Sanzol realizó para la Fundación Juan March y en la que hablaba de su propio trabajo. “El placer de inventar para otros no tiene límites, crear para expresar todo lo que no se puede decir ni se puede escribir da sentido a mi teatro, trabajar por amor da alegría a los días, por eso mi teatro está hecho para los demás, para resucitar a los que se fueron, para recordar lo olvidado, para enriquecer la memoria que sepulta los hechos y mantiene vivas las emociones”. “El material con el que me gusta trabajar, es el material del misterio, del dolor, del humor, de la contradicción de la rutina de lo cotidiano y la incesante sorpresa de lo cotidiano, me gusta contar lo sagrado que habita en la anécdota”. “Solo me dejo guiar por la necesidad de saber más sobre mi historia o algún personaje, intento obviar lo que me restringe el placer de la libertad y la diversión. Me agarro a lo que me produce alegría y me descubre nuevos mundos, intento que el acto de escribir me recorra como un juego que no tiene fin”.


‘La respiración’ está producida por Teatro de la Abadía y LAZONA y se representa en la Sala José Luis Alonso de la propia Abadía. Una fantástica elección para todos aquellos que aman, para los que han amado, para los que se la juegan, para todos los que ganan, para todos los que pierden y para todos los que han conseguido aprender a empatar con la vida. Gracias a todo el equipo técnico y artístico por este fantástico espectáculo y especialmente gracias a Alfredo Sanzol por ofrecernos tanto de una manera tan generosa. No se la pierdan.


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