'LA ROSA TATUADA' TRIUNFA EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO DE MADRID - EL CANTO A LA VIDA DE TENNESSEE WILLIAMS



El Teatro María Guerrero de Madrid acoge, desde el 29 de abril y hasta el 19 de junio, una de las producciones más interesantes que se han realizado en los últimos años de un texto de Tennessee Williams en España. Una gran producción del Centro Dramático Nacional dirigida con inteligencia y profundidad por Carme Portaceli. ‘La Rosa Tatuada’ está interpretada por un elenco de actores y actrices con gran poder de seducción y con una energía grupal que sorprende y que el espectador disfruta enormemente. La obra cuelga el cartel, casi a diario, de no hay localidades porque parte del público quiere ver el trabajo de Aitana Sánchez Gijón tras su enorme éxito en ‘Medea’ de Andrés Lima (Premio Max, Premio Valle-Inclán entre otros), y porque se ha corrido la voz de ser una de las producciones más interesantes y más placenteras de la cartelera actual. Aitana Sánchez Gijón, actriz pluscuamperfecta y ‘de reclinatorio’, como diría Concha Velasco, está fantásticamente acompañada por Roberto Enríquez, una sorprendente Alba Flores, Jordi Collet, Gabriela Flores, Ignacio Jiménez, Paloma Tabasco, David Fernández “Fabu” y Ana Vélez. Anoten que hoy 20 de mayo la función será accesible para personas con discapacidad auditiva y visual y el 26 de mayo el equipo tendrá un encuentro con el público.


Siempre es un acontecimiento disfrutar de la puesta en escena de un texto de Tennessee Williams, autor de maravillas como ‘El zoo de cristal’ (1945), ‘Un tranvía llamado deseo’ (1947), ‘La gata sobre el tejado de zinc caliente’ (1954), ‘De repente, el último verano’ (1958) o ‘La noche de la iguana’ (1961). Poesía, originalidad, decadencia, nostalgia, transgresión, sensualidad y magia. Sus personajes están llenos de vitalidad, luchan y se enfrentan a las tradiciones invocando una modernidad que en muchas ocasiones escandalizó a la sociedad de la época. Carme Portaceli se aleja de la lectura naturalista del texto de Williams y nos propone una visión más transgresora y más cargada de simbolismo. Una comedia mágica que habla de vitalismo y de libertad por encima de censuras personales, vetos y resistencias. ‘Quiero hacer una plegaria por todos los corazones salvajes que viven encerrados en jaulas’ Tennessee Williams.


Serafina Delle Rose (Aitana) pierde a su marido y decide encerrarse a guardarle luto para siempre. Ella vive según las normas impuestas sin ser consciente de que justamente esa es la causa de su sufrimiento. Pero poco a poco descubre la hipocresía de su vida y, sin proponérselo, afloran sus deseos no reconocidos. Tiene que elegir entre el sexo y la muerte, entre la vida y el ostracismo. Y elige vivir, no puede dejar pasar su vida como si tuviera otra, porque no la tiene. Álvaro Mangiacavallo (un estupendo Roberto Enríquez) inmigrante italiano que lo único que desea es sentirse fuerte y sano y amar a una mujer, le cambiará la vida.

‘La Rosa Tatuada’ es el primer Williams de la directora. Bernhard, Gorki, Müller, Lorca, Wesker, Fassbinder, Shakespeare y mucho Koltés comparten el extenso curriculum de Portaceli. Con esta función se acerca al autor desde nuestro presente. ‘Yo no sé hablar más que de lo que nos pasa a nosotros. Creo que los creadores somos cronistas de nuestra época y escojas la obra que escojas, tienes que explicar y retratar, en la medida que sepas, nuestra sociedad.’ La obra está también situada en Nueva Orleans, pero en el Nueva Orleans después del Katrina.

Vicente Molina Foix firma la traducción al igual que lo hiciera en el montaje que de la misma obra dirigiera José Carlos Plaza en 1998. Concha Velasco declaraba en su momento que interpretar a Serafina era lo mejor que le había pasado en la vida porque era un personaje que todas las actrices querían representar porque ‘es un personaje maravilloso; una persona hundida que, a través del amor, puede sobrevivir’. Han tenido que pasar 18 años para poder disfrutar de una nueva versión de ‘La Rosa Tatuada’, esta vez producida por el Centro Dramático Nacional. Un montaje, me repito, con un elenco de intérpretes de gran altura. Me alegra enormemente encontrar entre ellos a David Fernández ‘Fabu’ y a Ana Vélez, actores que llevan más de veinte años de profesión y que demuestran una vez más, su talento y su poderío escénico. Las carcajadas que desatan sus intervenciones, junto a una chispeante Paloma Tabasco, dan fe de su química con el espectador. ‘Fabu’ no es la primera vez que trabaja con la directora. Hace un par de años le pudimos ver en la Compañía Nacional de Teatro Clásico con ‘Las dos bandoleras’. Para Ana Vélez es la primera vez y esperemos que no sea la última. Talento le sobra.


La escenografía es otro de los grandes descubrimientos. Un espacio multifuncional creado por Anna Alcubierre que dinamiza creando ambientes mágicos y emocionalmente inquietantes. Le acompañan en esta misión las proyecciones de Eugenio Szwarcer y la iluminación de Pedro Yagüe.


Anna Magnani consiguió un Premio Oscar, un Bafta y un Globo de Oro por su interpretación de Serafina en la película ‘The Rose Tattoo’ dirigida por Daniel Mann en 1955. A Aitana le deseo que siga enamorando como lo hace cada vez que la veo en el escenario porque, parafraseando a Luis María Anson,’el corazón tiene razones que la razón no entiende y a ella le tiembla el vino rojo en la mirada y es como un sueño sin fin que se derrama’.



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