h3 FOXTROT - La segunda película del director israelí Samuel Maoz - El baile de un hombre con su destino

FOXTROT - La segunda película del director israelí Samuel Maoz - El baile de un hombre con su destino


Después de fascinar en el Festival de Venecia, donde la valiente crítica al Israel contemporaneo de FOXTROT ganó el León de Plata Gran Premio del Jurado, la película del director israelí Samuel Maoz aterriza en la Sección Oficial de la 62 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid antes de estrenarse el próximo año en cines de la mano de WANDA VISIÓN.

FOXTROT, en palabras de su director "es un baile de un hombre con su destino". Candidata a los Oscar por Israel, ya son muchos los críticos que la han colocado en sus quinielas para las nominadas al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa.

El primer largometraje de Samuel Maoz, 'Líbano' (que ganó el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia de 2009), se desarrollaba durante la Guerra del Líbano de 1982 y se rodó casi por completo dentro de un tanque. FOXTROT, su segundo largometraje, se aleja de esa febril claustrofobia para contar otra historia enloquecedora de guerra y conflicto, pero esta en un lienzo mucho más amplio.

Foxtrot - pelicula cartel
En FOXTROT, Michael (Lior Ashkenazi) y Dafna (Sarah Adler)  quedan destrozados cuando los oficiales del ejército se presentan en su casa para anunciarles que su hijo jonathan ha fallecido. Michael ve cómo crece su rabia ante las excesivas muestras de luto de sus familiares y las palabras bienintencionadas de los burócratas del ejército. Su mujer, sedada, descansa. Mientras tanto, Michael se sumerge en una espiral de ira para experimentar uno de esos giros insondables de la vida, a la altura de las surrealistas experiencias de su hijo mientras realizaba su servicio militar.

FOXTROT examina tanto la fuerza como el absurdo del servicio militar desde varios puntos de vista. Pasando del apartamento de los padres afligidos al remoto puesto militar donde Jonathan estaba destinado, Maoz nos muestra con precisión cuánto daño pueden sufrir los jóvenes soldados,  que experimentan el aburrimiento, la privación de libertad y la soledad.

Aunque hay una terrible tragedia en el corazón de la película, Foxtrot contiene muchos momentos que mezclan humor mordaz, ironía y conexión emocional sincera. Maoz una vez más nos trae una historia poderosa, bellamente fotografiada y compuesta, sobre la locura de la guerra, y sus impactos más inmediatos, así como los de mayor alcance.

El director Samuel Maoz nació en Tel Aviv en 1962. A los 13 años, le regalaron una cámara de cine de 8mm y un rollo de película. Quería recrear una escena de tiroteo que había visto en un western y colocó la cámara en las vías de un tren que se acercaba. La cámara se hizo añicos. Pero a los 18 años ya había hecho decenas de películas. Cuando era un joven soldado, formó parte de un destacamento de tanques. Se formó como artillero, disparando a barriles de combustible que explotaban como fuegos artificiales. Era como un juego en un parque de atracciones. Pero cuando estalló la guerra en junio de 1982, comprendió los horrores que conlleva ser artillero. Terminó sus estudios de cinematografía en 1987, pero tardó otros 20 años en hacer su primer largometraje titulado 'Lebanon'. Sólo se ha puesto un traje en dos ocasiones: en su Bar-Mitzvah y cuando ganó el León de Oro en Venecia por 'Lebanon'. Ocho años después escribió y dirigió FOXTROT, su segunda película.


COMENTARIOS DEL GUIONISTA-DIRECTOR SAMUEL MAOZ

Einstein dijo que la coincidencia es la manera que tiene Dios de permanecer anónimo. FOXTROT es un baile de un hombre con su destino. Es una parábola filosófica que intenta deconstruir ese difuso concepto llamado destino, a través de una historia sobre un padre y un hijo. Están lejos uno del otro, pero a pesar de la distancia y la separación, intercambian sus destinos y a partir de entonces, ya nunca serán los mismos. He querido abordar la brecha que existe entre las cosas que controlamos y las que están fuera de nuestro control.

Quise que mi historia tuviera el formato de una tragedia griega clásica en la que el héroe crea su propio castigo y lucha contra cualquier persona que intenta salvarlo. Es evidente que no sabe cuál será el resultado de sus actos.

Por el contrario, está haciendo algo que parece correcto y lógico. Y esa es la diferencia entre una coincidencia casual y una coincidencia que parece una confabulación del destino. El caos se ha instalado. El castigo corresponde al pecado en su forma exacta. Hay algo clásico y circular en este proceso. Sin olvidar ese toque de ironía que siempre viene asociada con el destino. La estructura de una tragedia griega en tres actos me pareció una plataforma dramática perfecta para hacer realidad mi idea.

Quería contar una historia que pudiera ajustarse a la insólita realidad en la que todos vivimos. Una historia que transmitiera un mensaje tanto local como universal. Una historia sobre dos generaciones: la segunda generación de supervivientes del Holocausto y la tercera generación. Y cada una de ellas sufrió un trauma durante su servicio militar. Se nos impuso una parte de esta interminable situación traumática y parte de ella hubiera podido evitarse. Un drama sobre una familia que se separa y vuelve a reunirse. Un conflicto entre amor y culpa; un amor que debe enfrentarse a un dolor emocional extremo. Y como en mi anterior película, 'Lebanon', he querido seguir investigando una dinámica humana que se desarrolla en una unidad cerrada, pero con un enfoque que combina crítica y compasión.

La película tiene un plano en el que se ve la pantalla de un ordenador portátil con un aviso de duelo y junto a él un bol con naranjas. Este fotograma es la historia de mi país en cuatro palabras: naranjas y soldados muertos..

Cuando mi hija mayor iba al instituto nunca se despertaba a tiempo y para no llegar tarde me pedía que llamara a un taxi. Este hábito nos estaba costando mucho dinero y me parecía una prueba de mala educación. Una mañana me enfadé y le dije que cogiera el autobús como hace todo el mundo. Y si por eso llegaba tarde, pues llegaría tarde. Así aprendería a levantarse a tiempo. Su autobús era la línea 5.

Media hora después de que se fuera vi en una página web que un terrorista se había inmolado en la línea 5 causando la muerte de decenas de personas. La llamé al móvil pero la línea estaba sobrecargada debido al atentado. Media hora después volvió a casa. Había llegado tarde y no cogió el autobús que había explotado. Vio cómo se alejaba de la parada y cogió el siguiente. Así que me siento muy afortunado de tener hijas ...

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