SHIRLEY MACLAINE, EL MITO VIVIENTE DEL HOLLYWOOD DORADO



La actriz estadounidense, a sus 81 años, acaba de estrenar en España ‘Elsa & Fred’ dirigida por Michael Radford (‘El cartero y Pablo Neruda’ (1994)) y coprotagonizada por Christopher Plummer (‘Sonrisas y lágrimas’ (1965) o ‘Beginners’ (2010)). MacLaine, considerada como una de las grandes y últimas actrices con vida del Hollywood clásico y uno de los mitos vivientes de la industria cinematográfica, comentaba hace unos días que no piensa retirarse “¿Qué iba a hacer en casa? Me apasiona actuar porque es una labor creativa. Además, me llegan propuestas, guiones apetecibles”. Uno de esos guiones es el de la película ‘Wild Oats’ de Andy Tennant que la actriz rodó en Las Palmas de Gran Canaria a finales del 2014 y en la que comparte protagonismo con Jessica Lange o Demi Moore y que todavía no tiene fecha de estreno en España.


‘Elsa & Fred’ es el remake americano de la producción argentino-española de 2005, protagonizada por China Zorrilla y Manuel Alexandre, y dirigida por Marcos Carnevale. Una comedia dramática que cuenta el romance de dos ancianos que sienten que están ante la última oportunidad de ser felices. Ternura, humor, una narrativa convencional y el carisma de dos grandes estrellas. MacLaine bromeaba en la rueda de prensa al referirse a su partenaire Plummer (85 años) llamándole mayor. “Es mayor que yo. ¡Ni a los ochenta se olvidan de poner jovencitas al lado de los galanes maduros! Nos conocemos desde hace mucho tiempo: es bueno trabajar con amigos”. También deseó que la película tuviera éxito en España ya que se había estrenado muy mal en EE UU. La película sigue en la cartelera este fin de semana.


Shirley MacLaine, actriz, bailarina, escritora y productora, pertenece a una familia del mundo del espectáculo; su padre profesor de arte dramático y su madre bailarina apoyaron, desde muy temprana edad, la decisión de la actriz de estudiar en la Escuela de Ballet de Washington; pronto debutaría en Broadway representando musicales como ‘Oklahoma’ o ‘Kiss me Kate’, y es allí cuando uno de los productores de Paramount le ofrece la posibilidad de dedicarse al cine, eso sí, previo contrato leonino, como los que se solían hacer en la época de los grandes estudios cuando los actores trabajaban mucho y cobraban poco independientemente del éxito de la película. Años después la propia MacLaine demandaría al productor y sentaría precedente ayudando a erradicar ese tipo de contratos que mantenían a los actores en régimen de semiesclavitud.

‘Pero… ¿quién mató a Harry?' (1955) de Alfred Hitchcock sería a sus 21 años su primera película. Pronto llegaron ‘La vuelta al mundo en ochenta días’ (1956) con David Niven y Cantiflas, que con notable éxito de público aumentó considerablemente su fama, y ‘Como un torrente’ (1958) de Vincent Minelli, por la que consiguió su primera nominación a los Oscar. ‘El apartamento’ (1960) (cinco premios Oscar) e ‘Irma la dulce’ (1963) (interpretando a una prostituta, personaje pensado originalmente para Marilyn Monroe), ambas de Billy Wilder, consagrarían a la actriz, recibiría por ellas otras dos nominaciones a los Oscar e iniciarían los mejores años de su carrera cinematográfica.


En los sesenta obtuvo otro éxito importante con ´La calumnia’ (1961) de William Wyler, que protagonizó junto a Audrey Hepburn y que estaba basada en la obra teatral de Lillian Hellman, en la que dos profesoras son acusadas de lesbianismo por parte de una de sus alumnas. ‘Paso decisivo’ (1977) de Herbert Ross sobre el mundo del ballet clásico y protagonizada por Baryshnikov le regala otra nominación al Oscar que finalmente y tras cuatro nominaciones anteriores consigue por ‘La fuerza del cariño’ (1983) de James L. Brooks. También cuenta con una sexta nominación a los Oscar por un corto documental que escribió, produjo y dirigió en 1975, ‘The Other Halt of the Sky: A China Memoir’.


'Sweet Charity', ‘Magnolias de acero’, ‘Postales desde el filo’, Historias de San Valentín’ o ‘La vida secreta de Walter Mitty’ son algunas de las fantásticas películas de la actriz.

También protagonizó su propia serie de televisión “Shirley’s World’ (1971-1972), y ha participado con gran éxito en la película para televisión ‘Coco Chanel’ (2009) y en la ya mítica serie ‘Downton Abbey’ dando vida a Martha Levinson, la abuela materna de la familia. En 2014 la serie ‘Glee’ también contó con ella como estrella invitada.

En los sesenta la actriz llegó a formar parte del llamado ‘Rat Pack’ un grupo de amigos de Hollywood que trabajaban juntos y también se divertían a lo grande. Juergas, risas, amoríos y locuras que convirtieron Las Vegas en el paraíso perdido. Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr, Peter Lawford o Joey Bishop fueron algunos de sus integrantes. Cuentan que el nombre fue asignado al grupo por Lauren Bacall que después de verlos regresar de una noche en Las Vegas, cansados y descompuestos, dijo que parecían una maldita pandilla de ratas. Shirley se divierte al contar anécdotas de esa época pero dice que no es nada nostálgica: “He tenido una vida estupenda, aunque no me gusta mirar atrás. No me doy ni a la nostagia ni a los recuerdos. Prefiero seguir adelante. Vivo sin agenda ni muchos horarios”. “Sigo en activo porque soy una excéntrica y me niego a claudicar”.

Shirley MacLaine en Downton Abbey

Sigue creyendo en la reencarnación, en los ovnis y en la espiritualidad, creencias que ha plasmado en innumerables libros. “Recibimos lo que damos, creamos nuestra propia vida”. En cartera tiene dos proyectos cinematográficos y uno más de animación, y termina diciendo “a veces me olvido de que tengo 81 años, pienso que sigo en los cincuenta y mi cuerpo lo paga”.

Una actriz que sigue viviendo intensamente, que ha trabajado mucho y también amado sin prejuicios; “No sé si estoy abierta a un último amor como hace Elsa en la película. De ella me gusta su forma positiva de ver la vida. Yo soy más cínica, el mundo tiene poco arreglo”.

En mis recuerdos permanece la ilusión que veía en los ojos de mi padre cuando de pequeño me decía "¡Hoy en la tele emiten una película de Shirley MacLaine!", y sonreía de oreja a oreja, y la familia reunida frente a la televisión disfrutaba de la actriz pelirroja ,con ojos azules y achinaditos, que le gustaba a mi padre, que bailaba, cantaba, nos hacía reír y también llorar, en función de la película que emitían claro, pero siempre era motivo de felicidad en la casa. Gracias Shirley MacLaine, porque ese instante de felicidad me lo sigues provocando cada vez que oigo tu nombre.


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