NOVECENTO, El pianista del océano - Miguel Rellán en la SALA TÚ



NOVECENTO "Dije adiós a la música, a mi música, el día que conseguí tocarla toda en una sola nota."

Después del éxito que obtuvo en el Teatro Español, vuelve a la cartelera Novencento y vuelve a una sala muy diferente, la SALA TÚ, de sólo 60 butacas. Aunque había intentado verla en su espacio original, es curioso hacerlo en sala TÚ porque ahí el montaje es el paradigma de la sencillez y la eficiencia: Un tipo, Miguel Rellán, en un pequeño espacio vacío, sin más que un diseño de luces. Y con "sin más" quiero decir "sin más"; Ni un taburete, ni un vaso de agua, ni un micro, ni una referencia espacial; Sólo Miguel Rellán, la palabra y la imaginación de los espectadores. Sin embargo cuando te quieres dar cuenta, te has pasado 90 minutos prendido de una historia. Sin más. (Y por favor, que vaya por delante que esto no es un elogio de la escasez de medios).

Se nos olvida a veces lo mucho que necesitamos que nos cuenten historias, tanto que dedicamos un 25% del tiempo que pasamos dormidos a soñar, esto es, a contárnoslas. Novecento es la historia de un par de amigos unidos por la música y por un barco que, a principios de siglo XX, traslada de Europa a los EEUU a toda suerte de inmigrantes sin recursos y de ricachones. Es una historia bien hilada y rica -ya que está cuajada de los deseos, imágenes y anécdotas de pasajeros y tripulación- y está protagonizada, como suele pasar en las novelas de Baricco, por un personaje inverosímil. Se trata de un músico autodidacta con un talento descomunal que jamás bajó del barco, alguien tan imposible como su nombre: Danny Boodmann T.D. Lemon Novecento. Dicho personaje se da cuenta de que bajando a tierra se le abre una infinita cantidad de posibilidades -calles a tomar sin ir más lejos-, y que es en la previsible vida del barco y el número limitado de las teclas de su piano donde halla el marco en el que ejercer su libertad y su creatividad. Para quien quiera profundizar en esta alegoría central acerca de la esclavitud de nuestra libertad de elección en el mundo moderno, que da mucho de sí, recomiendo el trabajo del psicólogo americano Barry Schwartz "The paradox of choice. Why more is less".

Para quien aún no haya caído, Baricco seguramente le suena por ser el autor de Seda, un fenómeno literario mundial por el que muchos le consideran un genio. Debo decir que a mi Seda me resultó de una ingenuidad insufrible, sin embargo Novecento es una historia tierna y divertida, recorrida por abstractas y agudas observaciones y además, oh maravilla, es una historia contada por Miguel Rellán. Rellán aparta la cortinilla, entra y se queda ahí parado frente a los espectadores, vestido con un traje que bien necesitaría un planchado. Desde el momento antes de que empiece a hablar, ya estás pegado a sus labios. Miguel tiene la cualidad de resultar familiar, de parecerse a alguien que conoces, a alguien real. Y la dirección del espectáculo ha fomentado esa sencillez en la forma, que lo hace tan verosímil. El texto en sus labios suena verdadero, está todo lleno, parece surgir en el momento y cuando hay recursos al lirismo los sirve con tal sencillez que la imagen entra sin cortapisas. Así por ejemplo la descripción que hace de las notas finales de un ragtime al piano: "Jelly Roll acabó bordando notas invisibles, las de más arriba, al final del teclado. Como una pequeña cascada de perlas sobre un suelo de mármol". La humanidad, la credibilidad y la falta de pretensiones del trabajo de Rellán, potenciadas por la dirección, son el mejor aliado del texto de Baricco.

 Miguel Rellán estará en la SALA TÚ con 'NOVECENTO, El pianista del océano' el próximo 27 de octubre.


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