ANALÍA GADÉ - Retrato de una gran actriz


Analía Gadé recibió hace unas semanas la Medalla de Honor del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) a toda su trayectoria profesional. Desde 1945, setenta años ya, se entregan las medallas de bronce del CEC, que se crearon “para la defensa y divulgación del arte cinematográfico”, y que son uno de los premios más apreciados por los profesionales del cine.

La actriz hispano-argentina recogió el premio en una emotiva gala homenaje en el Cine Doré de Madrid rodeada de amigos y compañeros de profesión. Junto a ella disfrutaron de la proyección de una de sus películas más emblemáticas, ‘La mentira tiene cabellos rojos’ (1962) de Antonio Isasi Isasmendi, recordaron su llegada a Madrid en 1956, ya siendo muy conocida en Argentina, y su enorme éxito posterior en nuestro país. La propia Analía comentó que aunque dejó de trabajar hace unos años, no está retirada, “tengo ganas de seguir trabajando, es un oficio que hasta el último momento seguiré interesada en él; seguiré pensando en el papel que me ofrecerán dentro de unos años”.


Nacida en la ciudad argentina de Córdoba (1931), María Esther Gorostiza Rodríguez (de origen vasco por parte de padre), hizo su primera aparición en el cine argentino, con 17 años en la película ‘La serpiente del cascabel’ (1948) de Carlos Schliepper, tras ganar un concurso de belleza; el premio era un contrato para intervenir en tres películas. Para poder participar en ese concurso se fugó de la escuela de monjas en la que estudiaba y cuando la madre superiora se enteró de la fuga y del premio posterior le dijo que no podía volver al colegio porque había caído en la hoguera. Le hicieron un favor porque esas tres películas le dieron fama y prestigio, y dos años después pudo formar su propia compañía teatral junto a su futuro marido, el actor y director Juan Carlos Thorry.

Sus rasgos de actriz guapa y rotunda, su naturalidad y su absoluta dedicación al mundo del espectáculo la catapultaron a lo más alto, y en ocho años protagonizó unas veinte películas y muchas obras de teatro que le dieron éxito y fama internacional.

Películas como ‘Vidalita’ (1949) de Luis Saslavsky, ‘Nacha Regules’ (1950) de Luis César Amadori , o ‘Sala de guardia’ (1952) de Tulio Demicheli pertenecen a su etapa argentina.

En 1956, separada ya de su marido, llega a España para protagonizar junto a Fernando Fernán Gómez la película ‘Viaje de novios’ de León Klimovsky y los dos actores se enamoran. Este será el germen de una maravillosa relación con el actor, tanto a nivel personal como profesional, según recuerda la actriz, y que dará como fruto grandes películas y muchas colaboraciones teatrales.


En 1957 vuelven a coincidir en ‘Las muchachas de azul’ de Pedro Lazaga y en los dos años siguientes protagoniza ‘La vida por delante’ y ‘La vida alrededor’ dirigidas e interpretadas también por el actor. Dos fantásticas comedias costumbristas, cercanas al neorrealismo italiano y que afianzan la carrera de la actriz en nuestro país. En 1958, con la película ‘Una muchachita de Valladolid’ de Luis César Amadori, recibe el beneplácito de crítica y público; ante la locura, el interés, la multitud de ofertas profesionales y el amor, decide instalarse en Madrid. Se especializa en comedias en las que aparece siempre sofisticada, encantadora y vestida por los grandes diseñadores de la época a la manera de las estrellas del Hollywood dorado. En 1959 el éxito se confirma con el Premio Nacional del Sindicato del Espectáculo.

En los años sesenta y setenta la actriz trabaja con todos los actores más importantes de nuestro país, Alberto Closas, Paco Rabal, Juanjo Menéndez, Gracita Morales, López Vázquez, Alfredo Landa, Fernando Rey, Concha Velasco, Arturo Fernández o Jose Luis Pellicena, pero también con Sophia Loren en ‘Madame Sans-Gêne (1961) de Christian-Jaque, Gene Tierney (‘Laura’ (1944) de Otto Preminguer) en ‘Las cuatro noches de la luna llena’ (1963) o Jean Sorel en ‘El ojo del huracán’ (1971) de Jose María Forqué. Por ‘Las melancólicas’ (1971) de Rafael Moreno Alba recibe el premio Fotogramas de Plata a la mejor actriz.


En 1973 protagoniza con Serrat ‘Mi profesora particular’ y el CEC le entrega su primera medalla de bronce por el conjunto de su carrera, y en 1976 participa en la fantástica película de Jaime Camino ‘Las largas vacaciones del 36’. Ya en la transición, y sin prejuicios, aparece en películas sensuales, modernas y avanzadas; ejemplo de ello es su trabajo en ‘Cartas de amor de una monja’ (1978) de Jorge Grau.

En años posteriores presentó programas de televisión, protagonizó dramáticos, series con grandes actrices como Lina Morgan ‘Compuesta y sin novio’ (1994) o Beatriz Carvajal ‘Carmen y familia’ (1996).

Siempre simultaneó el audiovisual con el teatro y famosas son sus colaboraciones con Juan José Alonso Millán y éxitos como el de ‘Las mujeres sabias’ de Moliere (1984) en la que trabajó con Amparo Baró y Gracita Morales.


Un infarto cerebral le apartó de la interpretación por un tiempo en 1999, pero volvió ese mismo año a los escenarios con un nuevo montaje de ‘Las mujeres sabias’, dirigida por Alfonso Zurro y con un lujo de actriz, Berta Riaza. Pude disfrutar de esta joya en el Teatro Albéniz de Madrid y quedé fascinado, la Gadé y la Riaza juntas eran puro espectáculo.

Con ‘Dulce pájaro de juventud’ (2001) dirigida por Alfonso Zurro se despide de los escenarios.

Con el pseudónimo de Analia Gadé la niña María Esther Gorostiza firmaba sus cartas de amor, y con ese nombre la actriz ha firmado una de las carreras más importantes del cine español.


Mi enhorabuena a Analía por esa medalla tan merecida y espero que pronto podamos volver a verte en el cine o encima de un escenario, y podamos disfrutar de tu belleza y magnetismo. Me voy a quedar con lo que dijiste el día en que se te entregó la medalla, “Todavía pienso que lo puedo hacer”.

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