BROOKLYN - Una película camino a los Premios Oscar - ¿a qué lugar, y a quién, pertenecemos realmente?




Eso le hacía sentirse extraña, como si fuera dos personas a la vez: una que se había enfrentado a dos fríos inviernos y muchos días difíciles en Brooklyn, lugar donde se había enamorado; y otra que era la hija de su madre, la Eilis que todo el mundo conocía, o creía conocer”.
Colm Tóibín, Brooklyn

El próximo 26 de febrero tendrá lugar el estreno en España de la película irlandesa BROOKLYN, protagonizada por la actriz Saoirse Ronan y nominada a tres Premios Oscar incluyendo mejor película, guión adaptado y actriz (Ronan). La película de cuenta la emotiva historia de Eilis Lacey (Saoirse Ronan), una joven inmigrante irlandesa que intenta abrirse paso por el Brooklyn de los años cincuenta. Atraída por el sueño americano, Eilis cambia Irlanda y el confort del hogar materno por la costa de la ciudad de Nueva York. Su nostalgia y ataduras iniciales disminuyen rápidamente cuando un nuevo romance la sume en el embriagador hechizo del amor. Sin embargo, el renovado vitalismo de Eilis pronto se verá perturbado por su pasado, teniendo que elegir entre dos países y las personas que los habitan.
 
BROOKLYN está dirigida por John Crowley basada en un guión de Nick Hornby a partir de la novela de Colm Tóibín. Junto a Saoirse Ronan, protagonizan la película Domhnall Gleeson y Emory Cohen, con la colaboración de Jim Broadbent y Julie Walters. Producida por Finola Dwyer y Amanda Posey, el equipo de producción incluye al director de fotografía Yves Bélanger, al diseñador de producción François Séguin y al montador Jake Roberts; la música ha sido compuesta por Michael Brook, el diseño de vestuario es obra de Odile Dicks-Mireaux y la supervisión musical ha corrido a cargo de Kle Savidge.

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Una inmigrante de origen irlandés tiene que decidir entre dos hombres, dos países y dos destinos en una película que habla del éxodo, de la lenta gestación de un anhelado romance, y que indaga en la imprevisible aventura de una joven que se transforma en mujer en América. A través de la contemporánea mirada que nos brinda la película, la historia proporciona una visión retrospectiva de la delicada transformación de Estados Unidos durante los años cincuenta, cuando, tras la II Guerra Mundial, una ola de inmigrantes llegaba a sus costas en busca de prosperidad.

La novela de Colm Tóibín publicada en 2009, 'Brooklyn',  ha sido adaptada por el guionista Nick Hornby (ALMA SALVAJE, AN EDUCATION) y el director John Crowley (BOY A). La fuerza y eje central del libro era una típica historia de inmigración, pero contada por una voz que muy pocas veces escuchada. Ha habido numerosas historias sobre hombres jóvenes, ambiciosos o desesperados, que se ven empujados a buscar fortuna en América, pero 'Brooklyn' cuenta una historia diferente, la de una callada y modesta pero muy luminosa joven llamada Eilis.

Eilis ha vivido toda su vida en la pequeña localidad de Enniscorthy, Irlanda –donde todo el mundo sabe lo que les pasa a los demás y hasta más cosas–, cuando se ve forzada a viajar a América, debido a su hermana, que quiere que Eilis madure. Eilis llega ya al tumultuoso y heterogéneo Brooklyn llena de añoranza, sintiéndose una exiliada. Sin embargo, cuando Eilis consigue adaptarse hábilmente a la vida neoyorkina, encuentra a un divertido, dulce y carismático pretendiente decidido a ganar su corazón. Justo cuando parece estar a punto de iniciar una nueva vida, una tragedia familiar la lleva de vuelta a Irlanda, retrocediendo a la vida que dejó atrás…, y a una decisión que podría afectar a su futuro para siempre. Eilis se enfrenta a uno de los dilemas más difíciles de nuestro mundo moderno: descubrir cómo combinar el lugar de dónde procedes con el lugar al que sueñas ir.

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En cuanto a la trascendental decisión que debe tomar Eilis,  su guionista Nick Hornby observa: “Yo creo que Eilis se puede imaginar teniendo una vida en América y teniendo una vida en Irlanda, pero no puede mantener ambas percepciones al mismo tiempo. Sabe que es imposible armonizar esas dos vidas. De manera que creo que por ese motivo consigue amar, momentáneamente, a dos personas a la vez, porque se hallan en dos mundos distintos. Sin embargo, finalmente, Eilis tiene que vivir solamente en uno”. El director afirma: “Ésta es la desconocida historia de dos países; de mi país, Irlanda, donde durante los últimos 150 años todas las familias han perdido a uno o dos de sus miembros, gente que se ha marchado y nunca ha regresado. Pero también es la historia oculta de Estados Unidos. Estas personas son los abuelos y bisabuelos de los americanos actuales. Así es cómo ellos llegaron aquí. Y esa historia no se ha contado muy a menudo”.

Todo el filme BROOKLYN en su conjunto se construye en base a las transcendentales decisiones que Eilis debe tomar: entre dos amores Tony y Jim, entre dos lugares Brooklyn e Irlanda, entre su pasado y el futuro que desea. Todos los implicados en la producción sabían desde un principio que la historia giraba en torno a la incertidumbre relacionada con su elección definitiva. 

Colm Tóibín, autor de la novela, que al igual que la heroína de 'Brooklyn', nació en Enniscorthy, Irlanda, pero posteriormente se trasladó a Nueva York, ha sentido durante mucho tiempo gran fascinación por las lealtades y divisiones familiares, la búsqueda del hogar y la identidad, y el modo en que hombres y mujeres desean y preparan el terreno para el amor. La novela parecía fusionar todos estos temas en una historia sobre el poder transformador de la experiencia migratoria. Aunque la acción se desarrolla en la década de los cincuenta y dentro de la unida comunidad irlandesa en Brooklyn, también parecía hablar de la eterna necesidad de dar respuesta a dos de las cuestiones más sencillas, aunque también más angustiosas, de la vida: ¿a qué lugar, y a quién, pertenecemos realmente?


Las productoras estaban entusiasmadas con llevar adelante el proyecto, pero Dwyer y Posey sabían que desde el principio tenían ante sí un importante obstáculo: encontrar a un guionista capaz de convertir por primera vez una obra de Tóibín en una película. ¿Habría alguien que pudiera capturar el drama de la historia manteniendo al mismo tiempo intacto el sutil lirismo que ha hecho a Tóibín tan apreciado como escritor?

BROOKLYN no sólo es la historia del viaje que emprende una inmigrante desde Irlanda a América, es también el viaje que Eilis realiza al convertirse en la mujer que quiere ser”, dice Posey. “Es una historia sobre una mujer que encuentra su verdadera voz y descubre su capacidad de elegir, especialmente durante una época de la historia en la que muchas elecciones estaban restringidas”. Dwyer añade: “También es una historia muy universal, sobre la idéntica atracción que ejercen tu hogar natal y cualquier sitio en el que acabes haciendo tu vida adulta. No tienes que estar a miles de kilómetros de tu hogar para sentirte identificado con ese sentimiento. Todos hemos dejado atrás a lugares y personas”.

Afortunadamente, las productoras conocían a la persona adecuada: Nick Hornby, con quien habían colaborado en 2009 en la adaptación del guión de la película de Lone Scherfig AN EDUCATION, nominada a 3 Premios Oscar: Mejor película, actriz (Carey Mulligan)y guión adaptado. Para Hornby, la trascendencia de BROOKLYN radica en la habilidad que tiene Tóibín para captar el espíritu humano cuando se divide entre distintos compromisos, ya sean con el país, con la familia o con un amor. “El modo en que Colm describe el dolor de querer estar en dos sitios a la vez, es un hermoso ejercicio de malabarismo; y parece prestarse particularmente bien al formato cinematográfico”, señala Hornby. “Yo creo que si uno se identifica con los personajes de Orgullo y prejuicio también se sentirá identificado con BROOKLYN, porque, en el fondo, se halla esa misma y atemporal elección de una mujer entre dos clases diferentes de hombres”.  Hornby ha confesado que la adaptación surgió de una manera bastante orgánica, a pesar del pensamiento de muchos de que convertir en diálogo cinematográfico la prosa profundamente emocional de Tóibín sería una labor abrumadora. “Dado que la forma de escribir de Colm es muy precisa y que hay datos que descarta u omite, puede pensarse que es un libro muy emocional, pero a mí no me lo parecía tanto”, explica el guionista. “Los hechos que le suceden a Eilis parecían verdaderamente listos para su dramatización. A mí me interesaba capturar esa deliciosa mezcla de tonos: el cómico, el romántico y el trágico. Y sobre todo quería que el público las pasara canutas con Eilis, llegara a amarla a ella y a la gente que la rodea, y se sintiera realmente afectado por su viaje”.

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El director John Crowley, conocido por la película BOY A y ganador del premio BAFTA, pareció comprender inmediatamente el material; ya que es, asimismo, un irlandés que vive fuera de Irlanda, en su caso en Inglaterra. Crowley veía la película como la oportunidad de representar una época, un lugar y un personaje inolvidable que podía profundizar en la imagen de la experiencia inmigrante en América. “A pesar de ese punto de familiaridad que sentía en torno al tema, la verdad es que BROOKLYN me parecía que exponía un lado de la historia que no se había contado”, comenta el director. “Todo el mundo conoce las anteriores oleadas de inmigración europea, pero la historia de alguien que en la década de los cincuenta emigra desde Irlanda a América es uno de los aspectos menos tratados en relación a lo que ocurrió en aquel período. El modo en que Colm contaba la historia no era melodramático en absoluto y, sin embargo, era extraordinariamente emocional. Es un libro aparentemente simple, pero verdaderamente yo creo que el hecho de que Eilis tenga que elegir entre dos países y dos hombres no puede ser más dramático”. 
Crowley cree también que la razón de sustituir un mundo por otro es tan relevante ahora como lo era en los años cincuenta. “Ésta es una historia sobre el exilio”, afirma. “Cuando dejas un país y decides vivir en otro sitio, ya no eres de tu lugar de procedencia, pero tampoco lo eres en absoluto del país que has elegido para vivir. De manera que te conviertes en miembro de una especie de tercer país, un país de exiliados. En el mundo actual, un amplio número de personas no vive en su país natal. La historia de BROOKLYN, tal y como Colm la escribió y como luego Nick desarrolló y adaptó cinematográficamente en su guión, es completamente fidedigna con esa experiencia”.

Para Crowley, BROOKLYN muestra también una moderna concepción del amor.Es una historia que dice que el amor es complicado”, reflexiona, “y que el corazón no tiene por qué ser necesariamente fiel a una sola persona; quizás, a diferencia de la cabeza, puede concebir el hecho de amar a dos personas a la vez. La elección de Eilis entre dos hombres es también una elección por el tipo de vida que quiere tener. No obstante, tiene dificultades para comprender el hecho de que, para hacer eso, hay una parte de sí misma que, al menos, debe cauterizar. Todo ello le supone un elevado coste a nivel emocional y, sin embargo, la única manera que tiene de vivir su vida es seguir adelante. El amor en esta historia es una fuerza muy auténtica que potencialmente puede ser destructiva o liberadora, dependiendo del camino que se tome”.

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Saoirse Ronan 21 años y dos nominaciones al Oscar

BROOKLYN requería a una actriz que pudiera encarnar fielmente a Eilis con su discreto y ácido sentido del humor, su perspicaz inteligencia y sus progresivas aspiraciones. Al igual que muchos ignorados inmigrantes americanos, Eilis llega a América como una modesta, si bien muy capaz, y solitaria chica que está a punto de experimentar una profunda transformación personal. Los realizadores buscaban a una actriz que lograra meter al público en el mundo de una joven que consigue llegar a realizarse, con su discreto ingenio y determinación, y que además pudiera entender la nostalgia de Eilis por Irlanda. La elección perfecta era Saoirse Ronan.

De padres irlandeses pero nacida en Nueva York y criada fuera de Dublín, Ronan consiguió el reconocimiento por primera vez en la película de Joe Wright EXPIACIÓN, MÁS ALLÁ DE LA PASIÓN, logrando una nominación al Oscar a la mejor actriz secundaria por su interpretación de ‘Briony’. A continuación, actuó en THE LOVELY BONES, HANNA y, más recientemente, la oscarizada película de Wes Anderson EL GRAN HOTEL BUDAPEST, habiendo actuado en las tres con sólo 20 años. Encontrándose ahora en su mejor momento profesional, Ronan estaba preparada para enfrentarse a un papel complicado y muy exigente emocionalmente.

Ronan dice que sintió una inmediata, casi sorprendente, afinidad por Eilis tan pronto como leyó el guión. Nick Hornby no es de Irlanda, sin embargo, logró captar totalmente el espíritu del país. El estilo literario era realmente hermoso y primorosamente sutil”, comenta. “Lo sentía muy dentro de mi corazón porque hablaba sobre mi gente. Fue el viaje que mis padres hicieron al regresar en los años ochenta; se trasladaron a Nueva York y experimentaron todas esas mismas cosas, a pesar de que era una época distinta. La mayor dificultad que cualquiera puede tener en la vida es abandonar la seguridad de la familia y los amigos sustituyéndola por algo completamente nuevo”.

El vertiginoso sentimiento que siente Eilis de estar dividida entre dos mundos le tocó especialmente en lo más hondo a Ronan. La actriz prosigue: “Yo soy muy irlandesa en ciertos aspectos, pero también tengo una sensibilidad americana puesto que nací en Nueva York. Yo creo que eso fue lo que hizo que la historia resultara aún más emotiva para mí, porque siento una fuerte conexión con ambos países, al igual que Eilis. Todo lo que Eilis experimenta era exactamente lo que yo experimentaba en ese momento de mi vida, y que todavía hoy siento. Así que, emocionalmente, la historia me era extraordinariamente cercana”.

La mezcla de emociones a las que Eilis se enfrenta –desde confusión y pena hasta alegría y afecto– era también un apasionante reto que Ronan intentaba equilibrar gradualmente. “Teníamos que hacer desde escenas desgarradoramente bellas y totalmente tristes a secuencias que eran maravillosamente divertidas”, señala Ronan. “Eilis pasaba por todas esas muy naturales sensaciones que todos los seres humanos experimentamos: dolor, relaciones, trabajos, vínculo paterno-filial, independencia. Pero me gustaba la sutileza que había en todo. El reto está en comprender lo que experimenta interiormente Eilis e interpretar al personaje de muchas y diferentes maneras. Y también se trataba de equilibrar el drama que conllevan las circunstancias de la vida real con el humor que la gente emplea para gestionar dicho drama, algo que sé con certeza que los irlandeses hacen muy a menudo. Utilizamos el humor como una forma de lidiar con la vida y la muerte. De manera que se trataba de buscar el equilibrio en todo ello”.

    El eje central de BROOKLYN para Ronan radica en la redefinición de hogar. Me gusta la advertencia que Eilis transmite a una joven casi al final del filme: cuando te marches de tu país, lo añorarás tanto que desearás morirte, y no habrá nada que puedas hacer al respecto aparte de superarlo, pero eso no te matará y llegará un día en que saldrá el sol y comprenderás que es ahí donde está tu vida. Ese espléndido pasaje significa mucho para cualquier persona que alguna vez haya dejado atrás hogar y familia. Eilis necesita llevar a cabo ese viaje increíblemente feliz, doloroso, emocionante y espantoso para tomar una decisión sobre dónde siente que quiere estar. Y, en mi opinión, de eso es de lo que trata BROOKLYN. El vínculo con tu hogar es algo que siempre llevas contigo mientras vas a lugares distintos y te pasan cosas diferentes en la vida. El truco está en llevarlo sin dejarte agobiar por ello”.



La película BROOKLYN se desarrolla en dos mundos de atmósferas inconfundibles: uno es la enclaustrada y silenciosa belleza de Enniscorthy, Irlanda, y el otro, el bullicioso caos del distrito de Brooklyn, Nueva York, frecuente primera parada de muchos inmigrantes en su llegada a América. John Crowley se propuso explorar ambos mundos junto a un equipo que incluía al director de fotografía Yves Bélanger (ALMA SALVAJE, DALLAS BUYERS CLUB), el diseñador de producción François Séguin (EL CASO SLEVIN) y la diseñadora de vestuario Odile Dicks-Mireaux (AN EDUCATION).
Llevar la producción a Enniscorthy, una ciudad de 10.000 habitantes situada en el centro del Condado de Wexford, era fundamental para captar matices y reflejar a los entrometidos vecinos de la historia de Colm Tóibín. “Aquí es donde nací”, dice el autor. “Mis padres eran de Enniscorthy, mis abuelos eran de ahí…, y fue muy bonito ver los sets de la película en las mismas calles en las que yo pensaba cuando escribí el libro”.

Mientras que algunos fragmentos de la parte americana del filme se rodaron en las icónicas escalinatas de piedra rojiza de Brooklyn y en las costas de Coney Island, también encontraron un sucedáneo de la década de los cincuenta en Montreal, Canadá, que también se utilizó para representar un anterior y antiguo distrito de Brooklyn en el clásico drama sobre el mundo de la mafia ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA.

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En cuanto a la fotografía, el objetivo de Yves Bélanger era evocar la obra de Tóibín con algunos de los ejercicios más creativos que ha realizado hasta el momento, mediante una estilizada iluminación y un lirico encuadre, que transmitieran tanto la tenue energía de los cincuenta como los indescriptibles sentimientos de añoranza que Eilis experimenta a ambos lados del océano.

Asimismo, el diseñador de producción François Séguin se concentró en los detalles nostálgicos de la época de los cincuenta, pero también en los diferentes ambientes de una Irlanda cuya apariencia todavía tenía reminiscencias de los años de pre-guerra tanto en el mobiliario como en la decoración, mientras que Brooklyn estaba experimentado el rápido cambio de la posguerra. En ambos lugares, Séguin centró sus esfuerzos en forjar una visceral identidad propia.

También ayudó a recrear la época en la mente de los actores el bello vestuario diseñado y creado por Odile Dicks-Mireaux, evocando la inimitable elegancia y armonía de la década de los cincuenta en Nueva York. A Dicks-Mireaux le entusiasmó retroceder en el tiempo hasta dicho período. “Fue un auténtico placer trabajar con estos personajes”, dice Dicks-Mireaux, “además, en los años cincuenta había mucha inventiva y la producción era muy artesanal”. La fase temprana de la fotografía callejera, especialmente las obras de la enigmática Vivian Maier y el icónico fotógrafo neoyorkino Elliott Erwitt, inspiró a Dicks-Mireaux a través de sus espontáneas fotos de fugaces momentos urbanos. No obstante, Dicks-Mireaux ni siquiera se permitió echar un vistazo a la moda de la época. “John (el director) encomendó específicamente no mirar revistas de moda, pues ésta es una historia de gente real, de chicas de clase trabajadora que intentan ganarse la vida en Nueva York”, explica. “En todos y cada uno de los aspectos del filme, John quería que la estética fuera muy natural y auténtica”. Dicks-Mireaux disfrutó especialmente marcando el contraste entre el Brooklyn que seguía la última moda, mundo del que Eilis se convierte pronto en una parte, y la más austera forma de vestir de Enniscorthy. Había una enorme diferencia entre Estados Unidos e Irlanda durante los años de posguerra”, explica. “Los estilos no podían ser más distintos, lo cual es perfecto para la historia que estamos contando. En América, era una época de rico colorido –rojos, caramelos y amarillos ocre, rosas y colores pálidos–, algo que, simplemente, no existía en Irlanda”.

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